
René Dávila
MÉXICO.-Consumir alimentos con mucha grasa e irritantes, tomar café en exceso, fumar e ingerir alcohol, así como los malos hábitos de alimentación, ayunos prolongados o realizar una sola comida al día, provoca síntomas como acidez y agruras, a lo que contrarrestamos con remedios caseros o antiácidos, y nos vamos acostumbrando a vivir con ellos.
Gran parte de la población desarrolla con el tiempo reflujo del estómago hacia el esófago o gastritis crónica, originados por el desequilibrio entre la secreción exagerada de ácido clorhídrico y de una enzima llamada gastrina.
Aunado a lo anterior, el estrés también juega un papel muy importante en los problemas por ácido, ya que en una situación de tensión, el sistema nervioso descarga una gran cantidad de neurotransmisores que, a su vez, producen mayor cantidad de ácido, que si no es neutralizado produce daño.
Las manifestaciones clínicas más frecuentes de este padecimiento son: ardor y sensación de quemazón (atrás del esternón), que a veces se llegan a confundir con enfermedades cardiovasculares; dolor en la boca del estómago y dispepsia o dificultad en el proceso de digestión, acompañada de inflamación abdominal, sensación de pesadez y presencia de gases.
El uso indiscriminado de medicamentos conocidos como antiinflamatorios no esteroideos también favorecen la aparición de la enfermedad ácido péptica cuando se usan por tiempos prolongados, desarrollando gastritis (aguda o crónica), acidez estomacal, reflujo gastroesofágico, hemorragias del tubo digestivo, úlceras gástricas y en casos muy avanzados, cáncer de estómago.
Es por ello, todo paciente con enfermedad ácido péptica, debe consultar al médico para que le indique el tratamiento a seguir, empezando con medidas generales como suprimir o disminuir la tensión nerviosa, revisar la dieta diaria y regularizar los horarios de la ingesta de alimentos.Respecto al tratamiento con medicamentos, el más adecuado para tratar el reflujo o la gastritis crónica y sus consecuencias, es aquel que controla integralmente la aparición de síntomas como dolor, reflujo y los relacionados con exceso de ácido.
Existen medicamentos de nueva generación conocidos como inhibidores de la bomba de protones como el esomeprazol, que controlan la secreción ácida del estómago. Actúan bloqueando la producción de ácido en el estómago y en consecuencia, la acidez disminuye y el paciente recobra progresivamente la integridad de su mucosa gástrica.
Pero, también es importante desarrollar una cultura de prevención, en la que se ponga especial atención a los hábitos alimenticios (esto es, seguir una dieta adecuada y balanceada), regular los horarios de comida, reducir la ingestión de irritantes y recordar la importancia de acudir con el médico si se presentan síntomas o alguna molestia en el aparato digestivo.
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