René Dávila
IXTAPAN DE LA SAL, ESTADO DE MÉXICO.-Según la Encuesta Nacional de Epidemiología Psiquiátrica en México, que se realizó en el 2003 por el Instituto Nacional de Psiquiatría Ramón de la Fuente, las personas que padecen alguna enfermedad mental buscan en primera instancia
ayuda de la medicina alternativa y actividades espirituales en lugar de ser tratados adecuadamente.
Los antidepresivos no crean hábito ni cambian nuestra personalidad, nos ayudan a tener un mejor estado de ánimo, así como a mejorar nuestros patrones de apetito y sueño. Normalmente, de acuerdo a los múltiples de dosificación y efectividad que se han realizado en todo el mundo, los antidepresivos necesitan tiempo para alcanzar todo su potencial y realmente ayudar al paciente a mejorar su estado de ánimo y salud en general.
Persiste el estigma de lo que representa ir con especialista de la salud mental: Uno de los grandes problemas es que los pacientes temen a los fármacos, pues creen que pueden generar dependencia, cuando la gran mayoría de ellos no lo hace. En este sentido, muchas personas ignoran que hay medicamentos que pueden mejorar su calidad de vida cuando cursan un trastorno mental o psiquiátrico, por más leve que se manifieste.
En la actualidad, la prevalencia de los problemas de salud mental es alta porque, son subestimados en la mayoría de las consultas médicas y desafortunadamente la mayoría de los recursos médicos y hospitalarios son concentrados en las grandes ciudades, por lo que muchos lugares quedan descubiertos de la atención médica necesaria.
Por ello, es necesario sensibilizar sobre estos temas y comprender que tener una enfermedad de este tipo impacta de forma importante la calidad de vida. Las enfermedades mentales deben atenderse puntualmente. La psicofarmacología es muy efectiva y no se debe tener miedo de que estos fármacos puedan propiciar algún problema mayor o dependencia. No hay motivo para albergar esos temores y sí tienen una gran valor para resolver los trastornos psiquiátricos.
Durante el Seminario Nacional de Periodismo en Salud-Enfermedades Mentales: Qué tanto las tenemos en mente, organizado por Pfizer México y el Centro Internacional para Periodistas con sede en Washington, D.C., el médico y psiquiatra Luis Enrique Rivero Almanzor explica, una enfermedad mental implica alteraciones en el comportamiento habitual de una persona y tiene su origen en trastornos fisiopatológicos, es decir, está presente alguna alteración de los neurotransmisores cerebrales, que son los que mantienen en equilibrio nuestras emociones y reacciones en la vida cotidiana.
Según la misma encuesta del Instituto Nacional de Psiquiatría, las enfermedades mentales más
comunes a nivel mundial (y nacional) son:
· Trastornos por ansiedad y fobias (14%)
· Trastornos por adicción (11%)
· Depresión (8%)
· Trastornos bipolares (2.5%)
· Esquizofrenia (1 en cada 1000, sufre el riesgo)
Algunas definiciones, tratamientos y características particulares de estas enfermedades mentales:
Ansiedad
Según el Instituto Nacional de Salud Mental de los Estados Unidos, es más común en mujeres que en hombres. Entre sus síntomas están dolores de cabeza, insomnio, preocupación constante –aún cuando no haya motivo–, dolores y malestares psicosomáticos, y cansancio crónico. Este tipo de enfermedad se puede tratar con medicamentos y terapia.
Depresión
Seminario Nacional de Periodismo en Salud-Enfermedades Mentales: Qué tanto las tenemos en menteLa depresión es una enfermedad grave y común que afecta física y mentalmente al paciente. Puede provocar aislamiento, ansiedad, pérdida del sueño, del apetito y falta de interés o placer en realizar diferentes actividades. “La depresión se debe a cambios químicos que ocurren en el cerebro y existen factores disparadores como los eventos dolorosos o pérdidas importantes. La manera más eficaz de tratar la depresión es con antidepresivos, los cuales restablecen el equilibrio químico en el cerebro y mejoran las emociones afectadas por el trastorno.
Trastorno bipolar
Esta es una de las enfermedades psiquiátricas más serias y también están afectada la química cerebral. Los estados de ánimo muy elevados o euforia se llaman manía y los estados de ánimo muy bajos o decaimiento se llaman depresión. En su mayoría, quienes sufren este mal alternan entre manía y depresión. Y aunque posee un factor hereditario; otras ocasiones su origen es incierto. Lo que sí sabemos es que existe una afectación en la neuroquímica cerebral y de que algunas estructuras cerebrales pueden presentar una baja o un aumento de su actividad durante el curso de esta enfermedad.
Entre sus síntomas está tener energía excesiva, dormir poco y tener enojos frecuentes. El afectado se siente inquieto, goza de mucha energía sexual, poca concentración, habla rápido y utiliza tonos de voz arbitrariamente.
Hay dos formas de abordar el tratamiento del paciente bipolar: uno con medicamentos, para la fase aguda y el mantenimiento de la remisión de la enfermedad, y otro con terapias, mediante psicoeducación para el paciente y su familia.
Generalmente, el resultado mejora cuando se combinan ambos enfoques. La mayoría de los especialistas confirman que es importante obtener ayuda médica porque el trastorno bipolar puede empeorar sin tratamiento, ya que es una enfermedad de largo plazo y debe ser tratada de por vida.
Esquizofrenia
La esquizofrenia causa una importante distorsión de los pensamientos y los sentimientos. Esta enfermedad afecta a la persona de una forma total. Quien la padece comienza a sentir, pensar y hablar de forma diferente a como lo hacía antes. Aislamiento social, trastornos en el sueño, hablar solo o reírse sin motivo aparente son síntomas característicos del esquizofrénico (aunque estos rasgos pueden no aparecer en todos los pacientes). En la mayoría de los casos, una persona esquizofrénica recurre a ayuda, porque no puede explicar lo que le está sucediendo y tiene miedo.
Entre los síntomas de la esquizofrenia también se incluyen cambios en los ritmos biológicos. Los síntomas patológicos de la esquizofrenia pueden estar vinculados a tensiones crónicas (estrés) en un organismo predispuesto genéticamente a desarrollar la enfermedad. Se ha relacionado a la dopamina –un neurotransmisor- como la sustancia más afectada en el cerebro.
El tratamiento de la esquizofrenia se basa fundamentalmente en fármacos llamados antipsicóticos, que controlan los síntomas agudos de la enfermedad (los llamados síntomas positivos), así como los negativos, que están asociados con el deterioro psicosocial del paciente. Es necesario y a la vez complementario que el afectado reciba un tratamiento que mejore este último aspecto. También es fundamental ayudar a que la persona recupere sus hábitos de vida, que esté ocupado y que la terapia promueva su reintegración a la sociedad.
ayuda de la medicina alternativa y actividades espirituales en lugar de ser tratados adecuadamente.Los antidepresivos no crean hábito ni cambian nuestra personalidad, nos ayudan a tener un mejor estado de ánimo, así como a mejorar nuestros patrones de apetito y sueño. Normalmente, de acuerdo a los múltiples de dosificación y efectividad que se han realizado en todo el mundo, los antidepresivos necesitan tiempo para alcanzar todo su potencial y realmente ayudar al paciente a mejorar su estado de ánimo y salud en general.
Persiste el estigma de lo que representa ir con especialista de la salud mental: Uno de los grandes problemas es que los pacientes temen a los fármacos, pues creen que pueden generar dependencia, cuando la gran mayoría de ellos no lo hace. En este sentido, muchas personas ignoran que hay medicamentos que pueden mejorar su calidad de vida cuando cursan un trastorno mental o psiquiátrico, por más leve que se manifieste.
En la actualidad, la prevalencia de los problemas de salud mental es alta porque, son subestimados en la mayoría de las consultas médicas y desafortunadamente la mayoría de los recursos médicos y hospitalarios son concentrados en las grandes ciudades, por lo que muchos lugares quedan descubiertos de la atención médica necesaria.
Por ello, es necesario sensibilizar sobre estos temas y comprender que tener una enfermedad de este tipo impacta de forma importante la calidad de vida. Las enfermedades mentales deben atenderse puntualmente. La psicofarmacología es muy efectiva y no se debe tener miedo de que estos fármacos puedan propiciar algún problema mayor o dependencia. No hay motivo para albergar esos temores y sí tienen una gran valor para resolver los trastornos psiquiátricos.
Durante el Seminario Nacional de Periodismo en Salud-Enfermedades Mentales: Qué tanto las tenemos en mente, organizado por Pfizer México y el Centro Internacional para Periodistas con sede en Washington, D.C., el médico y psiquiatra Luis Enrique Rivero Almanzor explica, una enfermedad mental implica alteraciones en el comportamiento habitual de una persona y tiene su origen en trastornos fisiopatológicos, es decir, está presente alguna alteración de los neurotransmisores cerebrales, que son los que mantienen en equilibrio nuestras emociones y reacciones en la vida cotidiana.
Según la misma encuesta del Instituto Nacional de Psiquiatría, las enfermedades mentales más
· Trastornos por ansiedad y fobias (14%)
· Trastornos por adicción (11%)
· Depresión (8%)
· Trastornos bipolares (2.5%)
· Esquizofrenia (1 en cada 1000, sufre el riesgo)
Algunas definiciones, tratamientos y características particulares de estas enfermedades mentales:
Ansiedad
Según el Instituto Nacional de Salud Mental de los Estados Unidos, es más común en mujeres que en hombres. Entre sus síntomas están dolores de cabeza, insomnio, preocupación constante –aún cuando no haya motivo–, dolores y malestares psicosomáticos, y cansancio crónico. Este tipo de enfermedad se puede tratar con medicamentos y terapia.
Depresión
Seminario Nacional de Periodismo en Salud-Enfermedades Mentales: Qué tanto las tenemos en menteLa depresión es una enfermedad grave y común que afecta física y mentalmente al paciente. Puede provocar aislamiento, ansiedad, pérdida del sueño, del apetito y falta de interés o placer en realizar diferentes actividades. “La depresión se debe a cambios químicos que ocurren en el cerebro y existen factores disparadores como los eventos dolorosos o pérdidas importantes. La manera más eficaz de tratar la depresión es con antidepresivos, los cuales restablecen el equilibrio químico en el cerebro y mejoran las emociones afectadas por el trastorno.
Trastorno bipolar
Esta es una de las enfermedades psiquiátricas más serias y también están afectada la química cerebral. Los estados de ánimo muy elevados o euforia se llaman manía y los estados de ánimo muy bajos o decaimiento se llaman depresión. En su mayoría, quienes sufren este mal alternan entre manía y depresión. Y aunque posee un factor hereditario; otras ocasiones su origen es incierto. Lo que sí sabemos es que existe una afectación en la neuroquímica cerebral y de que algunas estructuras cerebrales pueden presentar una baja o un aumento de su actividad durante el curso de esta enfermedad.
Entre sus síntomas está tener energía excesiva, dormir poco y tener enojos frecuentes. El afectado se siente inquieto, goza de mucha energía sexual, poca concentración, habla rápido y utiliza tonos de voz arbitrariamente.
Hay dos formas de abordar el tratamiento del paciente bipolar: uno con medicamentos, para la fase aguda y el mantenimiento de la remisión de la enfermedad, y otro con terapias, mediante psicoeducación para el paciente y su familia.
Generalmente, el resultado mejora cuando se combinan ambos enfoques. La mayoría de los especialistas confirman que es importante obtener ayuda médica porque el trastorno bipolar puede empeorar sin tratamiento, ya que es una enfermedad de largo plazo y debe ser tratada de por vida.
Esquizofrenia
La esquizofrenia causa una importante distorsión de los pensamientos y los sentimientos. Esta enfermedad afecta a la persona de una forma total. Quien la padece comienza a sentir, pensar y hablar de forma diferente a como lo hacía antes. Aislamiento social, trastornos en el sueño, hablar solo o reírse sin motivo aparente son síntomas característicos del esquizofrénico (aunque estos rasgos pueden no aparecer en todos los pacientes). En la mayoría de los casos, una persona esquizofrénica recurre a ayuda, porque no puede explicar lo que le está sucediendo y tiene miedo.
Entre los síntomas de la esquizofrenia también se incluyen cambios en los ritmos biológicos. Los síntomas patológicos de la esquizofrenia pueden estar vinculados a tensiones crónicas (estrés) en un organismo predispuesto genéticamente a desarrollar la enfermedad. Se ha relacionado a la dopamina –un neurotransmisor- como la sustancia más afectada en el cerebro.
El tratamiento de la esquizofrenia se basa fundamentalmente en fármacos llamados antipsicóticos, que controlan los síntomas agudos de la enfermedad (los llamados síntomas positivos), así como los negativos, que están asociados con el deterioro psicosocial del paciente. Es necesario y a la vez complementario que el afectado reciba un tratamiento que mejore este último aspecto. También es fundamental ayudar a que la persona recupere sus hábitos de vida, que esté ocupado y que la terapia promueva su reintegración a la sociedad.
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