
René Dávila
MÉXICO.-Cuando una persona ríe, es menos proclive a enfermedades físicas y psicológicas. Los pacientes bajo tratamiento de risoterapia pueden reducir, hasta en un 60 por ciento el tiempo de recuperación. Esta expresión emocional forma parte de la clave de la existencia.
Si reímos las tres sustancias químicas del estrés disminuyen: el cortisol, 39 por ciento; la adrenalina, 70 por ciento, y el dopac, 38 por ciento. Fisiológicamente, provoca que el cerebro produzca betaendorfinas, morfinas naturales del organismo que relajan, combaten la depresión, tranquilizan, disminuyen el dolor y estimulan el sistema inmunológico.
Esa acción involucra a 400 músculos del cuerpo y provoca espasmos que permiten contraer y expandir el tórax, con lo cual se ejercitan los pulmones y el corazón. Es un ejercicio aeróbico que, de igual modo, ayuda a reducir el colesterol. Sin embargo, una risa extrema podría ser perjudicial; en demasía puede provocar la muerte debido a los espasmos o interrupciones de la respiración que produce.
Los bebés externar esa gesticulación al tercer o cuarto mes de vida, y a los tres años lo hacen alrededor de 400 veces al día; pero al llegar a la adultez se realiza sólo 15 ó 30 veces. La diferencia no sólo radica en la edad, sino en el género. Por lo general, las mujeres se carcajean y viven más tiempo.
Los latinos tienden más a expresar emociones que los anglosajones. Un londinense es más flemático que un italiano, o un estadounidense que un puertorriqueño. Esas diferencias también se observan dentro de un mismo territorio; en México, la gente del sur es más expresiva que la del norte. Los mexicanos, son propensos a la risa, a la burla, al lenguaje en doble sentido. Los extranjeros nos consideran como una raza que hace fiesta de todo. La comedia, bromas y, en general, el sentido del humor es siempre local e histórico. Los chistes son comprensibles sólo por quienes comparten una realidad o universo de significados.
Platón la consideraba un vicio y a la carcajada "algo inconveniente, obsceno y perturbador. Para Aristóteles era una "mueca de fealdad que deforma el rostro y desarticulaba la voz". En tanto, la tradición judeo-cristiana reforzó la idea del sufrimiento en el mundo para un gozo posterior. Baruch Spinoza, en el siglo XVII, fue el primero en referirla de manera positiva: "el único camino posible hacia el perfeccionamiento, tanto del cuerpo como del espíritu, es el de la alegría". Para él, nada bueno puede surgir de la tristeza.
En el siglo XIX, Herbert Spencer se refirió a ella como una liberación de energía nerviosa que se canaliza a los sistemas cardio-respiratorio y muscular. En la década de los 60, Norman Cousins refiere cómo se recuperó de una grave enfermedad con la guía de un médico, una actitud alegre y optimista, esperanza, fe y sonrisa.
Es así, que especialistas de la UNAM consideraron que la risa, en términos psicológicos, es una expresión emocional positiva que permite expresar situaciones satisfactorias.
El psicólogo clínico de la Facultad de Estudios Superiores Zaragoza (FESZ), Manuel Anselmo Morales Luna, indica, es la medicina más barata y sería conveniente que psicólogos, psiquiatras, médicos, enfermeras, trabajadores sociales y odontólogos, debieran de tener la capacidad de transmitir ese elemento primordial para la salud pública.
A pesar de sus virtudes, en México sólo un 20 por ciento de enfermos hospitalizados se beneficia de esa terapia. La risa es en esencia, festiva; quien no la cultiva de manera cotidiana y ordinaria pierde la esencia misma de la vida: la capacidad de disfrutarla, añadió la académica de la Facultad de Filosofía y Letras (FFyL), Paulina Rivero Weber.
Existen la inducida con cosquillas; la causada por una buena broma; la sádica, que se mofa del individuo en desgracia; la burlona, que oculta envidias o sentimientos complejos; la nerviosa, y la explosiva, que resulta de una alegría vital. Suena paradójico, pero conviene tomarla en serio; eso no significa que deba ser estudiada, pero sí valorada y disfrutada para llevar una vida sana. También es una reacción ante algo paradójico, que se sale del entendimiento.
La médica cirujana por la UNAM, ortopedista y ex académica de la maestría de Diseño Industrial de la Facultad de Arquitectura, María Cristina León González, señaló que esa expresión posee una fuerza poderosa para transformar a los seres humanos y tiene efectos increíbles sobre la salud, además de facilitar la creatividad, los procesos de innovación y consolidar los equipos.
También ayuda a ampliar las fronteras del pensamiento habitual. Si se tiene algún problema, el sentido del humor logra que se visualice de mejor manera.
Michael Miller, del Centro Médico de la Universidad de Maryland, EU, encontró que las personas jóvenes que padecían infartos tenían altos grados de hostilidad y bajo sentido del humor; la risa les ayudó a mejorar la función de los vasos sanguíneos.
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