
René Dávila
MÉXICO.-La Presbicia o Vista Cansada no es una enfermedad, es una condición natural degenerativa que aparece paulatinamente después de los 45 años de edad y dificulta enfocar imágenes de cerca, aún cuando se conserva la vista lejana.
Las letras y pequeños objetos ubicados a menos de 30 centímetros del ojo del paciente no se pueden distinguir, lo que dificulta leer periódicos, mensajes de texto en teléfono celular o hilvanar una aguja, entre otras actividades.
La Presbicia empieza cuando el lente natural y flexible llamado cristalino –que se ubica detrás del iris pierde su capacidad para cambiar su curvatura y enfocar. El cristalino es una cápsula llena de proteínas. Es perfectamente transparente y flexible. Está sujeto por las fibras zonulares y a su vez por el músculo ciliar, el cual al contraerse determinara la cobertura del cristalino y con esto su enfoque. El cristalino –que está dentro del ojo— y la córnea –localizada en la superficie del ojo— trabajan como un equipo de lentes para enfocar imágenes.
La Presbicia es una alteración diferente a la miopía –que dificulta ver objetos lejanos— o a la hipermetropía –que hace difícil ver objetos cercanos—. En ambos casos el problema surge por alteraciones en el enfoque de las imágenes en la retina.
También es diferente al Astigmatismo, donde los problemas de enfoque aparecen por deformaciones en la córnea, ubicada en la superficie del ojo.
En conferencia de medios, oftalmólogos mexicanos del Centro Mexicano Especializado en Salud Oftalmológica, presentaron un tratamiento innovador para atender la Presbicia sin necesidad de recurrir a cirugías o al implante de lentes intraoculares. El procedimiento puede beneficiar a personas mayores de 45 años con problemas para ver de cerca.
El tratamiento contra la Vista Cansada conocido como Yolia KMDI (Kerato Morfosis Dinámica Interactiva), devuelve alrededor del 75% de la capacidad para enfocar objetos cercanos, sin necesidad de cirugía y de forma segura. El procedimiento dura 7 días, en los que no sólo trabaja con el ojo sino con los procesos de memoria y aprendizaje.
Este proceso consiste en el uso de lentes de contacto, 8 horas durante 7 días, y se combina con la aplicación de gotas que contienen una enzima. Ambas herramientas terapéuticas ayudan a cambiar la curvatura de la córnea de manera temporal.
Durante los días en que se modifica la curvatura de la córnea, el paciente tiene que realizar una serie de ejercicios de memoria visual, de acuerdo con un manual que le permite identificar las principales aberraciones o distorsiones en los objetos que ve.
Las técnicas de tratamiento con láser generalmente convierten a un ojo en miope, para poder enfocar de cerca, mientras que el otro puede ver de lejos. El resultado se conoce como monovisión.
Rodrigo Pérez, director de operaciones de Yolia Health, comentó que el Consejo Nacional de Ciencia y Tecnología (CONACYT) y la Secretaría de Salud (SS) han avalado la seguridad del procedimiento, el cual también ha sido reconocido por la Universidad de Harvard y el Instituto Tecnológico de Massachussets (MIT)
En tanto, el doctor Alberto Haber, especialista en medicina oftalmológica, explicó, los lentes de contacto, asociados con el uso de gotas, ayuda a cambiar la curvatura de manera temporal. Esta corrección es aprovechada para trabajar con el cerebro y los procesos cognitivos de memoria y aprendizaje. Esto quiere decir que aunque con el tiempo la córnea regresará a su curvatura normal, la parte cognitiva permanece.
El programa de ejercicios que forma parte del tratamiento se enfoca en reforzar la memoria visual de los pacientes. Primero les ayuda a identificar cuáles son los problemas de enfoque o aberraciones que más les molestan para posteriormente corregirlas.
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