APEGO AL TRATAMIENTO, SI ANHELA VIVIR SANO
René Dávila
MÉXICO.- Ni el mejor fármaco, tratamiento o especialista de hospital privado o del Sector Salud, habrán de restituirle su salud si no se apega al tratamiento médico, “tiene que cumplir al pie de la letra las indicaciones de su doctor, no importa que ya se sienta bien o el padecimiento haya desaparecido, de lo contrario su organismo se hará cada vez más resistente a los medicamentos y/o padecimiento”.
De ahí, que la campaña de Schering-Plough para difundir información médica de actualidad y de calidad a través de profesores nacionales por todo el país, es un valioso esfuerzo de educación médica continua, que permitirá a los médicos tener las herramientas de conocimiento necesarias para tratar cada vez mejor a sus pacientes, además de crear conciencia en la población general acerca de la importancia de lograr una meta terapéutica y conservarla el mayor tiempo posible.
Es así, entre otras, las metas de tratamiento para hipertensión es lograr que las personas tengan una presión arterial menor de 140/90 si no se tienen otros factores de riesgo cardiovascular, porque cuando se tienen otros factores como diabetes, obesidad o dislipidemias esta debe ser de 130/80 o menor, y si se padece una enfermedad renal debe ser menor de 125/75. En el caso de la hipercolesterolemia, una fracción importante son las partículas LDL o C-LDL como se abrevia. Todos debemos tener C-LDL menor de 180 mg/dl, sin embargo, si tenemos un padecimiento cardiovascular, la meta terapéutica disminuye a <70 mg/dl.
Los cardiólogos Abel Pavia y José Luis Arenas León, advierten, en México, la frecuencia de padecimientos cardiovasculares es alta y se ha incrementado sustancialmente en los últimos 20 años. Esto es debido a la creciente prevalencia de factores de riesgo en la población, que están ligados en la mayoría de las ocasiones a hábitos desfavorables para la salud, como la mala nutrición rica en azúcares y grasas, el sedentarismo así como el tabaquismo y estrés, entre otros.
La obesidad abdominal, por ejemplo, está ligada a padecimientos crónico-degenerativos y es causa directa de alteraciones como la diabetes mellitus, la hipertensión arterial y la
dislipidemia. En nuestro país la diabetes y los padecimientos cardiovasculares están entre las primeras cuatro causas de muerte.
En conferencia de medios, aclaran, la hipertensión arterial tiene una frecuencia de 30 por ciento en la población adulta y únicamente el 40 por ciento de ellos sabe que la padece. Esto desde luego motiva más complicaciones en la población porque el control no es posible en estas circunstancias. Pero no sólo eso, de los pacientes que si lo saben y reciben atención, un pequeño porcentaje está permanentemente controlado o ha logrado sus metas terapéuticas. Situación similar se observa con las dislipidemias.
De acuerdo a encuestas nacionales de salud, la hipercolesterolemia en nuestro país puede llegar a tener frecuencias de 43.3 por ciento en la población adulta, lo que constituye un factor de riesgo mayor para infarto del miocardio; más aún, de los pacientes que son hipertensos, más del 50 por ciento tienen hipercolesterolemia, lo que agrava la situación porque se van sumando factores de riesgo cardiovascular (hipertensión, hipercolesterolemia, obesidad, diabetes) hasta que prácticamente no podrá escaparse de una complicación cardiovascular grave.
Es importante que tanto la población en general como la comunidad médica, tengan acceso a la información necesaria para tomar conciencia de las consecuencias que conllevan ambos padecimientos en la salud cardiovascular y así iniciar un cambio de hábitos dañinos y llevar a cabo un control adecuado para el logro de metas terapéuticas correspondientes.
Las metas terapéuticas han sido establecidas en Consensos Médicos por todo el mundo y México no es la excepción; en la actualidad existen guías de tratamiento para hipertensión y dislipidemias de las asociaciones más afamadas tanto en Estados Unidos como en Europa y el resto del mundo.
Es importante que esta información sea manejada en los diferentes niveles de atención de la salud, esto es médicos de primer contacto y especialistas, con lo cual se facilita una mejor práctica clínica cotidiana; de manera que se adquiera conciencia acerca del adecuado control del paciente y como determinar su riesgo cardiovascular, que sepa las ventajas de un paciente controlado o que pueda evitar las complicaciones cardiovasculares; que insista en el control crónico sostenido para mejorar la calidad y cantidad de vida de los enfermos.
Todos los esfuerzos que se hagan en este sentido, para ayudar en un problema mundial y nacional (las enfermedades cardiovasculares) servirán para construir un mejor futuro para la medicina y los pacientes.
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